domingo, 11 de marzo de 2012

Violencia, exclusión y criminalización de la juventud

Por Nicolás Ferrera


La noticia era brutal: tres adolescentes del Barrio Villa Moreno habían sido asesinados en la madrugada del 1º de enero, a las pocas horas de haber finalizado el año 2011. De esta manera, Jeremías Trasante, Adrían Rodríguez y Claudio Suárez, militantes del Frente Popular Dario Santillán, pasaron a formar parte de una estadística cruel: la de los jóvenes que viven en villas miseria y son los principales destinatarios de las acciones violentas y criminales.

Sus nombres engrosaron las páginas de los diarios y sus fotos recorrieron a un ritmo frenético las redes sociales, portales web, y otros sitios informativos, como así también se transformaron en estandartes de lucha y resistencia, poniendo de manifiesto una situación de vulnerabilidad de la juventud en los barrios más pobres de nuestra ciudad.

El triple crimen fue, además, un hecho paradigmático que contó con la movilización en distintos puntos del país, como sucedió en Capital Federal, Mar del Plata, Salta, Neuquén. El pedido de justicia traspasó las barreras locales, extendiéndose hacia aquellas provincias y ciudades que se solidarizaron con los familiares de las víctimas.

Sin lugar a dudas, este acontecimiento vuelve a poner alerta sobre los miles de pibes que sufren la violencia en carne propia, situación que tiene varias aristas, distintos puntos de conexión que tienen relación directa con la condición de marginalidad y pobreza en la que se encuentran; las estructuras de desigualdad económica que aún persisten en nuestro país; el funcionamiento desarticulado de las instituciones políticas, judiciales, policiales, y todas aquellas encargadas de otorgar un tratamiento de reinserción social a la persona; las condiciones inhumanas en las que tienen que pasar sus días detenidos en los servicios penitenciarios; la sistemática criminalización de la juventud que replican los medios de comunicación, utilizando el hecho delictivo desde una lógica perversa y carente de reflexión sobre los acontecimientos producidos en un contexto informativo que los contenga; la comercialización del paco, una droga realizada con cocaína y restos de otras sustancias peligrosas, de muy bajo costo que tiene como consumidor a niños y adolescentes en condición de vulnerabilidad.

La cuestión donde hay que poner más atención es en el entramado que nuclea al poder policial, judicial y político, acaso los espacios que deberían ser utilizados como prevención del delito por medio de la estructuración de estrategias destinadas a generar posibilidades y tratamientos especiales que contengan a los detenidos, para su posterior reinserción en la sociedad a través del trabajo y la educación, dos de los pilares más importantes para la construcción de una comunidad con bajos grados de marginalidad, pobreza, violencia y discriminación.

Sin embargo, estas instituciones se encuentran en un momento de profundos cuestionamientos y cambios en su fisonomía social, cultural e histórica. Cristopher Stone, un especialista en seguridad de los Estados Unidos, asegura que es necesario la concepción y consolidación de una policía integrada a la comunidad, lo que denomina como “tercera vía”, distinguiendo entre aquellos que piden mano dura y los que abogan por el garantismo. De esta manera, para que esto suceda, expone la importancia del rol del comisario: “hemos visto que los policías que tratan bien a las víctimas también tratan bien a los sospechosos, y los que tratan mal a las víctimas tratan mal a los sospechosos. La clave está en la cultura de cada comisaría: algunas alientan a los corruptos y aíslan a los honestos, y otros hacen todo lo contrario (…) se puede ser más eficiente sin ser más violento”.

Es un desafío, tanto para la sociedad como para estas instituciones, el planteamiento de un nuevo funcionamiento y una revalorización que tienen estos organismos encargados de impartir las normas que definen el carácter de la vida en comunidad. También es una cuenta pendiente -y va a ser muy complicado realizarlo- desarticular las conexiones entre las redes de narcotráfico, y la connivencia de estos tres poderes con los líderes de las bandas encargadas de distribuir y comercializar estupefacientes, ya que es un punto crítico que desmantela una estructura de complicidades políticas, policiales, judiciales con grupos internacionales de tráfico ilegal de drogas.

Esto es solo el inicio de un análisis pormenorizado de la situación de vulnerabilidad y exclusión en la que se encuentran miles de pibes a lo largo y ancho de nuestro país. En la irrenunciable búsqueda de respuestas para llegar a comprender este fenómeno que se cobrá vidas de niños y adolescentes de los estratos más pobres, presentaremos en próximas publicaciones, entrevistas y análisis de distintos profesionales que nos ayudarán a reflexionar sobre estas violentas realidades que azotan a los jóvenes de los barrios marginales.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Red Colectiva Número 4 (Domingo 27 de Noviembre de 2011)

Editorial

Gracias


Con el transcurso de las semanas, los textos que dan vida a Red Colectiva se han ido multiplicando, como así también los compañeros que deslizan sus conceptos en cada línea trazada de esos párrafos que engloban ideas transformadoras. Debemos festejar, pues Red Colectiva ha logrado en cuatro semanas convertirse en un semanario con vida propia, que necesita semana a semana brindar múltiples miradas sobre determinadas temáticas.

Pero esto no podría haber sido posible sin el aporte de cada uno de los escritores que prestaron su "tinta cibernética" para que Red Colectiva forme una identidad real y autogestionada, como también era el deseo de todos aquellos que han compartido su opinión sobre la forma de pensar a la comunicación y al periodismo.

Hoy no podemos estar más agradecidos de todo lo que hemos hecho hasta aquí, con el valioso aporte colectivo de compañeros que nos encontramos en la misma ruta, redoblando esfuerzos y trabajando para modificar el espacio que a cada uno le toca integrar, del cual se siente parte, también ha sido un aprendizaje conjunto. Es el deseo de todos los que hacemos este semanario que las formas de trabajo autogestionadas se reproduzcan y que cada vez sean más los espacios de participación colectiva.

RED COLECTIVA NÚMERO 4

1) La epidemia social. Mailen Marconi

2) Una historia de branquias y bárbaros. Emiliano Chaves

3) El periodista alejado de la comunidad. Sebastián Sánchez

4) Las temporalidades históricas y el 17 de octubre de 1945. Antonio Abbatemarco

5) El periodismo y la hibridación de los humanos en la era de Google. Natalia Navarro

6) ¿Y el lenguaje de los hijos?. Laura Hintze

La epidemia social

Por Mailen Marconi (Periodista)


La “epidemiología social” que Gladwell plantea (al menos para quien escribe), es un fenómeno difícil de digerir. Los humanos estamos acostumbrados a ver nuestra historia – la historia de la humanidad- como un conjunto de procesos lentos, forzosos, intrincados y residuales, que no podrían resumirse en un simple enunciado “las pequeñas cosas que producen grandes cambios”.

Sin embargo en la modernidad, muchas fronteras territoriales e ideológicas han sido derribadas. Las estructuras mentales que delineaban el pensamiento de nuestros antecesores hoy quedan vetustas. Por este motivo, es posible pensar que algunos fenómenos se propaguen de manera epidémica, ya que su factor preponderante –el contagio- ocurre gracias a la gran conexión que en esta época tenemos unos con otros.

Un ejemplo ineludible puede percibirse en las redes sociales, que comunican a personas de todo el mundo. Aunque efímeros y superficiales, estos nuevos modos transmiten informaciones y son un semillero de fenómenos que logran esparcirse a la velocidad de la luz.

Resulta complejo dirimir si estas nuevas redes tienen el potencial necesario para “infectar” realmente a un número considerable de personas con una idea, y que esta traspase los límites digitales y se materialice. Incluso, es difícil sentenciar que Facebook , Youtube y Twitter -entre otros no menos importantes- superarán la barrera del tiempo constituyéndose como elementos ideológicos realmente útiles, en vez de ser canales de comunicación meramente auto referenciales. En este sentido, muchos predicen el fin del soporte escrito, y con él, de la cultura lineal a la que estamos acostumbrados. De ser así, los ciudadanos tendríamos que olvidarnos de los diarios, las revistas y los libros y volcarnos indefectiblemente a la Web, en cualquiera de sus formatos.

Siguiendo con estas predicciones fatalistas, este podría ser el momento clave de las redes sociales. Aquel en el cual el papel comience a escasear, o sea para unos pocos, y la situación obligue a los inmigrantes digitales a cruzar la frontera, nacionalizarse y comenzar a actuar en este nuevo territorio.

Este momento clave, podría marcar el fin de un uso más distendido o poco involucrado de las redes cibernéticas y el nacimiento de una nueva utilización de las mismas, que permitiera sin ninguna duda, el “contagio” de ideas fructíferas, en una gran “epidemia social”.

Una historia de branquias y bárbaros

Por Emiliano Chaves (Periodista)


Alessandro Baricco, el autor del texto “Respirar con las branquias de Google”, aborda el fenómeno global de google de desde una perspectiva, en principio, ontológica y gnoseológica y luego, científica. Se intenta justificar y explicar, desde luego, que la sociedad moderna, la iluminada, la sociedad de Gutenberg, está llegando a su fin. En su excedido lenguaje barroco, el autor utiliza la figura del “bárbaro” que con su efímera disposición viene a conquistar y a transformar lo establecido. Lo cual es muy acertado, ya que toda conquista o, hablando claro, todo proceso de transición se lleva a cabo a través de un panorama donde abunda el caos. Considero que el bárbaro representa en esencia al nuevo hombre de la postmodernidad, al hombre en búsqueda de lo inmediato. El carácter ontológico que aborda el autor se encuentra en el impacto social que produce la transición de la modernidad a la postmodernidad, de respirar con los pulmones a respirar con las branquias de Google.

Para Gianni Vattimo, “hemos entrado en la postmodernidad, una especie de ‘babel informativa’, donde la comunicación y los medios adquieren un carácter central. La postmodernidad marca la superación de la modernidad dirigida por las concepciones unívocas de los modelos cerrados, de las grandes verdades, de fundamentos consistentes, de la historia como huella unitaria del acontecer. La postmodernidad abre el camino, a la tolerancia, a la diversidad. Es el paso del pensamiento fuerte, metafísico, de las cosmovisiones filosóficas bien perfiladas, de las creencias verdaderas, al pensamiento débil, a una modalidad de nihilismo débil, a un pasar despreocupado y, por consiguiente, alejado de la acritud existencial. Las ideas de la postmodernidad y del pensamiento débil están estrechamente relacionadas con el desarrollo del escenario multimedia, con la toma de posición mediática en el nuevo esquema de valores y relaciones”.

Quizás la tradición postmoderna mejor conocida sea la Deconstructivista. Aunque una variedad de ideas y personas se colocan bajo esta sombrilla, las ideas de Jacques Derrida proveen el impulso al postmodernismo deconstructivo. En realidad, ninguna idea de otro filósofo es reconocida tan rápidamente como “postmoderna”. Muchos de los conceptos de Derrida, sin embargo, pueden ser relacionados con las nociones propuestas hace más de un siglo por Friedrich Nietzche.

Entre las ideas que Derrida rechaza como modernas están las que él llama “la metafísica de la presencia” y “el logocentrismo”. Con estos términos él se refiere al proyecto moderno de establecer el conocimiento y el idioma sobre el centro o como fundamento epistemológico seguro. Derrida menciona: “Los modernistas están equivocados al suponer la existencia de un centro trascendente, no hay un fundamento cierto de la Verdad”. Hemos aquí el aspecto gnoseológico que menciona el autor, si bien en el texto se habla de hermenéutica, google representa la nueva forma de experiencia por la cual se adquiere el conocimiento. Y como podemos observar, google es la materialización de la idea de que no hay un “fundamento cierto de la verdad”. Los caballeros del conocimiento de la modernidad fueron los enciclopedistas, Diderot, D´alembert, entre otros, que intentaron reunir el conocimiento, la verdad, en el soporte más sofisticado de esos tiempo, el libro. Esta forma de adquirir el conocimiento, este tipo de experiencia es lo que está cambiando en nuestra sociedad; los nuevos caballeros del conocimientos somos todos los usuarios, la Web es el soporte y google es el portal. He aquí la idea de la verdad absoluta destrozada por una “miríada” –concepto postmoderno- de verdades que se retroalimentan y contradicen las unas a las otras, que luchan infernalmente para ser las más aceptadas. La nueva forma de adquirir conocimiento es el aspecto gnoseológico, pero toda adquisición de conocimiento está precedida por una praxis concreta, y si hay una nueva forma de concebir el conocimiento, hay una nueva forma de experiencia para adquirirlo; hemos aquí, nuevamente, el aspecto ontológico. Podemos coincidir con Sartre en su afirmación de que “la existencia precede a la esencia”; primero existimos, somos pura existencia en tanto presenciamos el mundo, y nos damos la esencia a través de las experiencias. Cada acto nos constituye en pasado, presente o futuro. Cada acto afirma nuestra existencia y nos llena de esencia. Por lo tanto, si la experiencia de adquirir conocimiento en la modernidad no es la misma en la posmodernidad, la sociedad sufre un cambio ontológico, porque cambia su forma de darse la esencia, y gnoseológico, porque cambia la forma de adquirir y concebir el conocimiento. Por tales motivos, al autor le vienen ganas de hablar de “una nueva civilización”.

Google es el animal postmoderno, es el lugar donde confluye lo inmediato, lo hermenéutico, lo múltiple, la verdad descentralizada, el caos, las miríadas de opiniones. A poco de la invención de la imprenta por Gutenberg surgió, entre otros hechos sociales, el aparecimiento del luteranismo y así la reforma, y poco después se conformaron las monarquías centralizadas. ¿Causalidad o casualidad? Google es el sistema, o mejor dicho, la estructura donde el conocimiento tiene una nueva forma de adquirirse y de presentarse.

* Sitio Web de la Foto

El periodista alejado de la comunidad

Por Sebastián Sánchez (Periodista)


Tanto el periodismo como la comunicación social atraviesan un momento político y social que exige de ellos nuevas definiciones de su actividad, tanto de su necesidad como de su rol. Debido al fortalecimiento de los grupos de comunicación mediáticos y la penetración tecnológica, esta actividad ha ido tomando una forma determinada de operación en la sociedad, más bien se constituyeron como claros manipuladores de los sucesos que hacen a la vida del pueblo. Los modelos y esquemas comunicacionales hegemónicos han logrado que pocos canales de comunicación se instalen como medios de comunicación en las sociedad contrariando la premisa fundamental del desarrollo social, de la distintas realidades y cosmovisiones populares: cada comunidad o colectivo social, cada región o ciudad, tienen necesidades de expresiones e informaciones diferentes.

Ante esta realidad, la actual estructuración mediática niega dichas diferencias a través de limitados canales de comunicación. Esta disposición generó a la vez, un desarrollo de la profesión periodística en su carácter funcional: el periodista es un empleado funcional al esquema impuesto. Su criterio se verá acorralado por el discurso hegemónico del medio, su creatividad limitada a una función pre-determinada, su unidad fragmentada, tomando solo lo publicable o le decible y descartando lo que sea riesgoso o lesivo a los “intereses inconfesables”, en términos dolinescos.

Además, los medios de comunicación son centrales. Solo se sumergen en la periferia para obtener informaciones que se agreguen al flujo noticioso-comercial, no por su verdadera implicación en la cuestión social o política. Todo lo que absorba de la realidad será reestructurada según el patrón que delimita la información, su impacto y su comercio. En este sentido, el periodista sobrelleva un alejamiento de su comunidad, es mas operativo a los intereses del medio que a la comunidad. Está impuesto el “axioma” de la objetividad, que lo mantiene aislado de la actividad política, puesto que el verse relacionado en alguna cuestión política aria descender drásticamente su nivel de credibilidad.

Pensar un periodismo diferente solo se puede en la medida en que podamos proponer un esquema comunicativo diferente. Como escribe Maturana “la organización determina la identidad de un sistema, mientras que la estructura determina como esas partes son articuladas. La estructura muestra la forma en que las partes se interconectan”.

La ley de medios propone la aplicación de una nueva concepción de la comunicación para que las partes se interconecten de forma distinta y en el mismo sentido que el teórico, esta desregulación del sistema hegemónico proporciona la desarticulación de la estructura condicionante y genera nuevas condiciones para proponer nuevas formas de comunicación.

Ahora bien, el nuevo desafío es ¿como pertrechar el proceso de producción? Esta pregunta nos lleva a preguntarnos como desarticular al poder hegemónico, reproducido estratégicamente por dispositivos técnicos-culturales que atraviesan tanto a los sectores hegemónicos como a los sub-alternos. No se trata de tomar, si no de ejercer.

Las temporalidades históricas y el 17 de octubre de 1945

Por Antonio Abbatemarco (Periodista - Historiador)


Según el recordado historiador francés Fernand Braudel, miembro de la Escuela Historiográfica de los Annales, el tiempo histórico puede ser dividido en tres niveles. El primero y el más importante, refiere a lo estructural,  a lo geográfico-económico, aquello que cambia lentamente; cambio que puede insumir uno o varios siglos. Las acciones humanas se verían obstaculizadas en su devenir por estas estructuras invariables.

El segundo nivel, lo coyuntural, estaría dado principalmente por los movimientos cíclicos de la economía en una extensión que va de los diez a los cincuenta años; y en menor medida por los ciclos de una sociedad o una cultura determinada.

El último de los niveles, el acontecimental, en palabras de Braudel ,“la espuma de las olas que choca contra las estructuras”, refiere a la política y a los hombres que la llevan a cabo; el hecho visible, aquello fácilmente detectable por el ojo humano.

El 17 de octubre de 1945 es un acontecimiento singular de nuestra historia. Representa el advenimiento de las mayorías a una era de derechos sociales insoslayables. No obstante, si observamos este acontecimiento en perspectiva, veremos que implica la cristalización de procesos subyacentes que venían desencadenándose desde la propia época colonial. Por ende, sería interesante aplicar el modelo analítico de Braudel para emprender la búsqueda de las causas históricas que dieron vida a sucesos de tal magnitud;  hechos que sin lugar a dudas conmovieron los cimientos sobre los que se erigía la sociedad argentina de los años cuarenta.

En efecto, desde la etapa preindependiente, en estas tierras se implantó un sistema socioeconómico basado en la gran propiedad terrateniente como unidad de producción, en el que quedaban excluidos los sectores subalternos. Ello estaba relacionado con las condiciones geográficas del espacio sudamericano caracterizado por grandes extensiones terrestres que facilitaban ese tipo de ordenamiento estructural. Naturalmente, esto iba en consonancia con las exportaciones agrícolas-ganaderas, puntal de la vida material de aquél entonces. Este modelo, salvando variaciones estilísticas, continuó imperando a lo largo del siglo XIX y durante los primeros decenios del XX, hasta el punto de quiebre que significó la crisis del treinta, cuando se tornó ineludible la intervención estatal en la esfera económica.

Así es, durante la denominada “década infame”, la naciente industria manufacturera local se vio impulsada por las condiciones que imponía el nuevo orden mundial. Era preciso sustituir lo que hasta ese momento se importaba por la producción autóctona, que aunque incipiente se perfilaba como la única manera de revertir la balanza comercial desfavorable y de dar cauce a los requerimientos de un mercado interno cada vez más demandante de bienes durables.

Este nuevo ciclo económico, iniciado luego de la caída de la Bolsa de Wall Street en 1929, traería aparejado un importante reordenamiento de la sociedad. La mano de obra indispensable para activar el proceso de sustitución de importaciones provendría del interior profundo del país, aquél en el cual todavía pervivían modos de vida tradicionales, alejados del progreso occidental, de modales refinados, de las grandes ciudades. El movimiento obrero ya no estaría compuesto en su mayoría por inmigrantes anarquistas como al comienzo del siglo XX, sino por rostros curtidos con reminiscencias de bravíos malones. La huelga general, no constituiría más el fin último, sino predominarían las posturas negociadoras por sobre las radicalizadas. Ese movimiento obrero, sería el apoyo esencial de ese Coronel desconocido y temerario que, inexplicablemente para algunos, buscaba congraciarse con las masas trabajadoras.

El 17 de octubre de 1945, momento en que la historia abriría sus entrañas para parir a la Argentina contemporánea, a la Argentina moderna, en conclusión, es una fecha que comprende las distintas temporalidades de la historia, las distintas duraciones. No fueron hechos que se gestaron de la noche a la mañana, en un abrir y cerrar de ojos, sino traían consigo bastante maduración. Eran siglos que se hacían presentes en aquella Plaza de Mayo clamando modificaciones estructurales. Eran a su vez, el claro ejemplo de que la nación agraria con sabor a aldea había crecido para moldear con sus manos el hierro de la nación industrial. Eran la síntesis dialéctica del pasado.

El periodismo y la hibridación de los humanos en la era de Google

Por Natalia Navarro (Periodista)


Natalia se levanta a la mañana temprano; el despertador del celular le avisa de que es hora de ir a trabajar. Pero antes enciende su PC, recorre los principales diarios a través de Internet, se informa de los principales hechos noticiosos. Luego toma el colectivo que la llevará a al estudio de radio donde lleva a cabo su labor periodística. Allí, enciende el micrófono y la luz roja le indica que es hora de salir al aire.
Al igual que la mayoría de la gente, Natalia pocas veces es consciente del rol mediador que todos estos objetos tecnológicos juegan en su vida diaria.

En este sentido, el filosofo francés Bruno Latour expresa en La Esperanza de Pandora que “hay un creciente número de de humanos que se entremezclan con un creciente número de de no humanos. La ilusión de la modernidad fue la creencia de que de que cuanto más crezcamos más separadas estarán la objetividad y la subjetividad, lo que daría lugar a un futuro radicalmente diferente de nuestro pasado. La objetividad y la subjetividad no son cosas opuestas sino elementos que crecen juntos, elementos cuya unión es irreversible. Si hemos de afrontar el reto, no lo afrontemos con la idea de que los artefactos son cosas. Los artefactos se merecen algo mejor. Se merecen ser recibidos en nuestra cultura intelectual como actores sociales de plano derecho ¿Median en nuestras acciones? No, ellas son nosotros”.

En el periodismo esta concepción es un factor clave. Pensemos: sin las tecnologías que canalizan nuestros mensajes, ¿qué sería de nuestra profesión? Aún más, ¿qué sería de la humanidad entera a falta de ellas? Son estos no humanos quienes posibilitan la interacción con nuestro público receptor. Por supuesto, por sí solos no son, ni dicen nada, pero a esta altura de la historia es imposible pensar qué podríamos ser si ellos no existieran. Alguien dirá que somos los humanos quienes hemos creado a estos no humanos, pero ¿cuántas veces son ellos han dado vida a capacidades o habilidades que ha su falta serían inconcebibles para nos?

La hibridación del sujeto con el objeto (y viceversa) de la que habla Latour, ya había sido proclamada, en relación a nuestro campo, por Marshall McLuhan cuando decía que “todos los medios nos vapulean minuciosamente. Son tan penetrantes en sus consecuencias personales, políticas, económicas, estéticas, psicológicas, morales, éticas y sociales que no dejan parte alguna de nuestra persona intacta, inalterada, sin modificar. El medio es el mensaje. Los medios, al modificar el ambiente, suscitan entre nosotros percepciones sensoriales de proporciones únicas. La prolongación de cualquier sentido modifica nuestra manera de pensar y de actuar, nuestra manera de percibir el mundo. Cuando estas proporciones cambian, los hombres cambian”.

Más allá del uso que hagamos de las tecnologías (o del uso que ellas hagan de nosotros), no podemos negar que el medio utilizado de alguna manera impone un modo particular de percibir y de entender el mundo. Y si no, consultémosle a Google, el gigante de la web, que con solo teclear un pedido y un hacer un click nos concede nuestros deseos de información. Dice Alessandro Baricco en Los Bárbaros, que “con las branquias de Google a estas alturas respira ya un montón de gente, con los ordenadores apagados, en cualquier momento de sus días”, porque la lógica de este buscador hace que podamos acceder a una cantidad de saber que antes nos estaba vedado. La mutación que esta herramienta produce en nosotros, es que partir de ella cambia nuestra manera de adquirir experiencias.

Finalmente, ¿qué relación tiene todo esto con el periodismo? Tal como la había definido en un ejercicio anterior para esta cátedra, “Un periodista ES o no es, no hay medias tintas. Y ¿qué es cuando es realmente? Básicamente un comunicador, entendiendo la comunicación como algo inherente al ser humano, un nexo entre las cosas que él puede ver, oír, presenciar y los sentidos que la gente construye a partir de los que la gente recibe de lo que recibe del periodista y de los que genera en otros ámbitos. Un periodista PUEDE hacerse cargo de lo que es o no. Un periodista (quien lo ES de verdad) QUIERE que esto sea así”.

Nuestra profesión se define por el contacto con la gente. Independiente de las transformaciones que puedan generar las tecnologías, en nuestro rol son herramientas que nos sirven para acercarnos a otras formas de concebir la realidad. Ellas nos transforman y transforman el mundo en el que vivimos, pero esto significa que a partir de ahora el periodismo se genere en una suerte de bunker, con acceso restringido y aislado de la sociedad. Las experiencias cambian, mediadas o no, pero subsisten y el contacto acara a cara sigue siendo fundamental.

¿Y el lenguaje de los hijos?

Por Laura Hintze (Periodista)

Mensajes de texto de celulares y redes sociales ya están provocando que sectores de jóvenes se pasen buena parte del día escribiendo. Pero lo curioso es cómo lo hacen y los prejuicios que despiertan.


“Como diría Roland Barthes: la lengua es un territorio de guerra donde se combate y disputa el poder sobre el territorio. Y hay bandos enemigos. Quizás los enemigos de las nuevas generaciones, de los adolescentes, de los chicos que escriben mensajes de texto o a través de las redes sociales, sean las instituciones conservadoras, las academias y hasta el propio sistema escolar”, analizó Roberto Retamoso, doctor en Letras y profesor en la Universidad Nacional de Rosario. Retamoso habló con El Ciudadano de la relación de la lengua con estas nuevas formas de escribir, de expresarse, que tienen las nuevas generaciones. El “escribir raro” se volvió, con la aparición de las nuevas tecnologías en lo cotidiano, una nueva forma de generar identidad entre los adolescentes: una identidad que tiene que pelear con garras y dientes contra el “neocolonialismo” ejercido por las reales academias del idioma, dice.

De Retamoso se sabe que es “un intelectual” muy respetado en el ámbito académico, pero para molestar dice que él es, además, “populista”. Y se larga: “Soy peroncho y canalla”. Mientras desmenuza el lenguaje, cómo se modifica, y su relación con los medios, va y viene interactuando con su enorme biblioteca. Así, un diálogo que pretendió responder a por qué las nuevas generaciones están modificando la lengua escrita a una velocidad inusitada y de manera tan especial, se transformó en una clase y un análisis del lenguaje como institución de poder.

—¿Cómo las redes sociales, e internet en general, influyeron en la forma que escriben ahora los adolescentes y, a su vez, en la comunicación?
—Yo creo que la informática, operativa y estratégicamente, tiende a una escritura muy fragmentaria, elíptica, como si se intentara reducir el lenguaje a sus contenidos mínimos, y, sobre todo, despojarlo de lo que es tan importante y necesario para el lenguaje como son todas sus partículas y formas articulatorias. Bastaría recordarlo a McLuhan: “El medio es el mensaje”. Es decir, ese es el tipo de escritura que proponen y requieren los medios electrónicos, no un problema de intencionalidad ni de voluntad de determinadas personas. La tecnología lleva a hacer ese uso del lenguaje, un uso que es restrictivo, con una especie de utopía: suponer o imaginar que el lenguaje se podría reducir a sus elementos informativos súper esenciales, los elementos nominales. Creo que esa es un poco la explicación teórica del asunto: que la tecnología determina esa forma de escribir.

—Y entonces, ¿cómo actuar frente a esto cuando se generan tantos prejuicios por lo diferente, lo nuevo?
—Hay que ser lo más cuidadoso posible, porque el juicio moral es otro tremendísimo error que se comete. Decir: “Qué horrible, cómo se pervierte la juventud”, “cómo se arruinan”, “cómo se embrutecen”. Yo siempre les recuerdo a mis alumnos que el español, el francés, el italiano, no son más que degeneraciones del latín. El latín era el único idioma que se hablaba en los territorios de esos países, hasta que por un proceso de desmembración del Imperio Romano, en cada zona o territorio se empezó a hablar latín de una manera peculiar, particular. De ahí fueron surgiendo las lenguas romances. Para la gente culta de la época, que no eran tantos, eso debe haber sido un escándalo terrible. ¡Qué manera brutal de hablar que tenían los celtas, los íberos, los itálicos! Pero de ahí salieron las lenguas modernas europeas. Uno debería ver las cosas en una dimensión histórica y no ponerse en la estrechez y la mirada limitada que supone el juicio moral. Porque, aparte, el juicio moral es muy torpe.

— ¿Quiere decir que entonces habría que ser más permisivo a la hora de “corregir”?
—No, no significa que se deba exaltar un mal uso de la ortografía y de la gramática. Pero quizás los teóricos del lenguaje deberían empezar a plantearse seriamente si no están surgiendo las formas de una nueva lengua. Y bueno, ver qué pasa y qué se hace con eso. Josefina Ludmer, una profesora argentina muy talentosa, dice, en uno sus libros que se llama “Aquí América Latina”, que España practica una suerte de neocolonialismo lingüístico, que pretende fijar normas para el uso del español en todo el territorio latinoamericano. Pero además, dice que ese neocolonialismo se sustenta en políticas e instituciones, como, por ejemplo, la proliferación de sedes del Instituto Cervantes en toda América latina, un instituto que está al servicio de la política de normatividad, de homogeneidad del español en todo el territorio latinoamericano. Yo creo, como muy bien decía Roland Barthes, que la lengua es un territorio de guerra donde se combate y disputa el poder sobre el territorio. Y hay bandos no antagónicos, sino enemigos. Quizás los enemigos de las nuevas generaciones, de los adolescentes, de los chicos que escriben mensaje de texto o escriben a través de las redes sociales sean estas instituciones y políticas de España.

—En internet, el terreno en que se juega esta guerra, un terreno que aunque se pretenda controlar es completamente libre, ¿quiénes ganarían? ¿Los adolescentes?
—Sí, pero ese es “uno” de los terrenos donde se libra esa guerra. Y ahí por supuesto ganarían los chicos. Pero otro terreno es la escuela, y ahí pierden absolutamente. Estas cosas no hay que verlas en lo inmediato, sino en la gran perspectiva de la historia. Y la historia siempre es cambio. Ya no existen posturas de pensar que la historia es una especie de evolución hacia un nivel superior respecto a los anteriores. Yo no sé si evolucionamos o involucionamos, lo que sé es que la historia es cambio permanente; y también acumulación de nuevos recursos. Entonces, no me atrevería a hacer un juicio de valor y decir que mejoramos porque tenemos nuevas tecnologías, pero sí vamos acumulando nuevos recursos.

—Tal vez las instituciones conservadoras a las que usted alude deberían estar abiertas a una actualización constante….
—Por supuesto, la escuela tendría que abrirse a estas prácticas, tendría que incorporarlas no sólo para que los chicos se expresen con la libertad de esos lenguajes, sino también como objeto de reflexión y análisis, para ver cómo, por qué, para qué escriben los chicos; qué se puede hacer con estos sistemas de escritura, cómo la escuela los puede procesar e incluso integrar. Y ahí los chicos dejarían de sentirse extraños, porque ellos sienten que la escuela es un mundo absolutamente anacrónico, pasado de moda, donde no hay nada interesante. La escuela se convirtió en una experiencia rutinaria y burocrática. Hay que ir, pero es un “garrón”. La escuela tendría que abrirse y pensar propuestas, estrategias, para que los jóvenes adolescentes empiecen a decir: “¡Qué copada es la escuela, tengo unos profes que no sabés!”.

—¿Podría decirse que es una cuestión adolescente porque son ellos los que nacieron con esto?
—Claro, y aparte porque son ellos los actores, aunque no los únicos, porque hay millones de adultos. Todo usuario de tecnologías informáticas o electrónicas hace esto. Quedan unos pocos anacrónicos que dicen: “Estimado señor Fernández” en un e-mail. ¿Quién escribe un mail con el estilo de la carta? O un mensaje de texto, o un mensaje en Twitter. Y fijate que Twitter no es de los adolescentes, hay políticos y periodistas involucrados. Y el lenguaje de Twitter es irónico, chistoso; Aníbal Fernández pone un Twitter y te bardea, él es un especialista en mensajes de Twitter, ¡los escribe con una chispa! ¡Es un artista! El Twitter es al teléfono o a la computadora lo que el microrrelato, un relato de no más de 15 líneas, es a la novela. Es un género que exige un enorme ejercicio de síntesis, y eso es un arte.

—Volviendo al tema de “escribir raro”, desde las nuevas tecnologías, ¿qué impronta le da a un chico escribir así? ¿Por qué optar por eso?
—Se juegan cuestiones identitarias. Por ejemplo, eso que los chicos llamarían “heavies”, “darks”, son nombres que aluden a ciertos estilos, no solamente de vestirse y mostrarse sino también de generar identidad. Y yo creo que el uso de las tecnologías electrónicas e informáticas es una práctica esencial que hace a la construcción de esa identidad adolescente, y a la identidad misma. Y no sólo usar las tecnologías, sino cómo escribir: el código que rige esa escritura es una práctica que constituye la identidad adolescente.

—Usted habló del “tremendísimo error de caer en el juicio moral”. ¿Podría ser un error pensar que son cuestiones puramente adolescentes?
—¡Por supuesto! Es como dije al principio: “El medio es el mensaje”. Hay que pensarlo desde su visión. No hay ni degeneración ni perversión del lenguaje, lo mismo dijeron del cine, de la televisión, que eran medios y prácticas comunicacionales que iban a degenerar la alta cultura. Y no, son terribles errores conceptuales y también prejuicios ante la novedad de lo tecnológico. Esto no quiere decir que cada uno tiene que escribir lo que se le cante y como se le canta, pero sí hay que poner en cuestión si las reglas de la gramática y ortografía las debemos considerar como reglas universales, absolutas y cuya menor trasgresión fuese una especie de acción mala por parte de quien la realiza.

—¿Cuál es entonces el papel de la ortografía en la lengua escrita si uno, escribiendo mal, puede comprender y hacerse comprender?
—Ahí se juega la cuestión de la concepción culta del lenguaje y de la ortografía, que son concepciones elitistas y de poder. Cuando Gabriel García Márquez salió a decir que había que abolir las reglas de ortografía casi lo matan. Roland Barthes también tiene un texto bellísimo, “La libertad de trazar”, que es una reivindicación para el escritor, de escribir con letras que no se corresponden con las reglas ortográficas. Es lícita y creativa esa libertad y si alguien, por ejemplo, escribe una s en vez de una z, Barthes diría que eso bien podría ser un acto de creatividad, de despojamiento, de liberación de esas imposiciones y coacciones que impone toda normativa. La ley es el mandato de un poder, lo que el poder dispone. Yo creo que si nosotros planteáramos como una reivindicación que el joven por error o ignorancia escribe mal y usa mal la ortografía, no estaríamos llevando adelante una causa noble, porque sería algo así como consagrar la ignorancia y el desconocimiento. Sí creo que todos estos fenómenos, sobre todo a los que somos docentes, escritores, estudiosos del idioma, nos deberían llevar a plantear la necesidad de rediscutir las normas ortográficas y la codificación de una lengua. ¿Quién y cómo la codifica? Deberíamos promover la creación de nuevas instituciones, no la Real Academia de la Lengua, sino academias de la lengua popular donde, y esto puede parecer un disparate o una utopía, la gente pudiera tener ingerencia, posibilidades de manifestación, y que los codificadores de los sistemas ortográficos y demás tuviesen en cuenta las prácticas, las necesidades y los usos que realizan los usuarios. Digamos: democratizar y abrir la cuestión, ver por medio de qué convenciones se fijan los códigos. Históricamente los códigos están fijados por las elites que detentan un poder, y por eso digo que estamos en esa guerra metafórica de adolescentes y redes por un lado, e instituciones conservadoras, academias y el sistema escolar por otro.

* Entrevista publicada en el Diario El Ciudadano

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Red Colectiva Número 3 (Miércoles 2 de Noviembre de 2011)

Editorial

Para no rendirnos nunca

Por Nicolás Ferrera

Escribir es un arte liberador, reveladora en ciertos sentidos porque nos permite tomar contacto con lo que pensamos o sentimos, y que mejor que tomar conciencia de la existencia de ese correlato entre idea y acción, entre teoría y práctica. Todos aquellos que entiendan este planteamiento, sabrán a que me refiero cuando hablo de “no se puede cambiar”, “eso es así”, “dejate de joder con eso”, “siempre lo mismo vos”, y el certero: “no cambias más”. Estas expresiones son tan constantes entre la sociedad, y lo más preocupante, entre la juventud.

¿Pero qué es lo realmente importante en este escrito?, probablemente eso no se sepa hasta el fin del mismo, sin embargo por el momento, me pregunto: ¿Por qué me pongo en una posición de moralista al decir que estas expresiones son constantes entre la juventud y qué es lo más preocupante?, ¿por qué en lineas anteriores me adjudico ser la voz cantante de una juventud a la que se le hacen miles de cuestionamientos por defender una idea, si después voy a ponerme el traje de la moral y las buenas costumbres?. La tranquilidad empieza a ganar fuerza en mi interior, y la respuesta cae como pinceladas: hay una juventud afuera que plantea alternativas con los medios que cuenta, sean pocos o muchos, sin embargo, ponen el pecho cuando hay que ponerlo, contra el silencio cómplice y la indiferencia constante que se naturaliza en las grandes ciudades pos modernas como la nuestra.

Sin embargo, ¿por qué aparecen estos contrastes?. Acá surge la palabra que hace la diferencia en los discursos de las sociedades contemporáneas, que viven los flashes de una vida que “pudo haber sido”, cargando con las frustraciones propias de aquellos que no hacen más que cargarnos de cuestionamientos como si fueran bombas, y es la NATURALIZACIÓN. Una palabra que permanece escondida en frases, actitudes, ideologías, centros de poder, etc, etc. Ahora bien, la naturalización de una cosa es en sí eso y mucho más: cosificar una lucha, una idea, una representación, una sociedad, un mundo, preguntas, cuestionamientos, y lo más preocupante (una vez más), naturalizar a la juventud es penoso.

La naturaleza de las cosas ha sido la contracara del sueño de la juventud, de los idealistas supremos. La naturalización, aceptar algo en sí, como se nos presenta, sin hacernos preguntas para descubrir si encajamos en esa idea, configura una vidriera maniqueista de lo que somos, debemos ser y como debemos actuar. Atarse a un parámetro de normalidad esta bueno para los moralistas y “gárgolas del status quo”, pero no para los idealistas, para los que plantean que otra alternativa es posible en el seno de lo naturalizado imposible.

Entonces, si enfocamos nuestra visión en cambiar a la sociedad, no debemos olvidar que el primer eslabón es descubrir la naturalización de las cosas, para saber donde nos quieren tener parados y construir el camino alternativo en ese espacio estático, por la gran cualidad de ser jóvenes: la de no estar destinados a nada y cambiar ese destino una y otra vez, amoldándolo a nuestra visión y compartirla con los demás; enseñando el camino a aquellos que se encuentren perdidos y no sepan como comenzar nuevamente sin ser excluidos; abriendo nuestras oportunidades a aquellos que han dejado en el rincón del olvido la actitud más prioritaria y noble con la que podamos contar en la vida: la juventud.

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RED COLECTIVA NÚMERO 3

1) El bien es blanco, el mal es oscuro. Por Antonio Pereyra

2) El imperio de Google. Por Emiliano Chaves

3) Formulitas de Einstein. Por Manuel Baravalle

4) Deconstruir el sujeto, construir el actante. Por Juan Pablo Darioli

5) De turistas, de idiotas y de ciudadanos. Por Natalia Navarro

6) Ley de Medios...mientras tanto. Por Sebastián Sánchez

El bien es blanco, el mal es oscuro

Por Antonio Pereyra

Dijimos que la televisión es el medio ideal para representar y graficar ese aspecto de la realidad que nos intentan mostrar. A través de ese archivo con el que cuenta el media se va a poder llevar a cabo la dominación o manipulación del imaginario colectivo y la opinión publica. También lleva consigo la creación y la señalización de algunos estereotipados que le van a servir para llevar a cabo las operaciones mediáticas para estigmatizar a la sociedad.

Tenemos que tener en cuenta la importancia de los medios de comunicación como difusores de la actualidad o realidad para poder empezar a entender ciertos sucesos o consecuencias. Para analizar esto no podemos dejar de lado el caso de una radio que incitaba claramente al genocidio, puede sonar un poco apocalíptico pero no tiene desperdicio y coincide a un alto grado de razón para sostener que los medios de comunicación tienen gran influencia en la población.

La radio de las mil colinas promovía y difundía de manera divertida sus mensajes políticos contra los tutsis. Durante las transmisiones pasaba música moderna con lo cual logro aumentar su audiencia, lo que hizo que tuviera gran arraigo dentro de la población más joven, de donde surgiría la célula que dio origen a una masacre que cobro la vida de más de 800.000 ciudadanos ruandeses. 1
La emisora promovió la diferenciación y el odio racial, utilizando programas de humor-opinión con una retórica racista."Las tumbas están sólo a medio llenar" repetía la radio de las Mil Colinas mientras los hutus ejecutaban su planificada cacería. La radio ofrecía detalles de aquellos que debían ser acosados y asesinados: descripciones individuales y números de matrícula. Durante sus emisiones alentó el corte de carreteras y felicitaba a los perpetradores de las masacres de los tutsis que tenían lugar en estos bloqueos.2

La emisora estaba en todos los controles y según fuentes policiales de ese país mucha gente mataba porque la radio se los pedía.

Dejemos de lado las cuestiones políticas y sociales de porque se dio el conflicto entre los tutsis y los hutus en Ruanda y entendamos de lleno el ejemplo que tome que es fuerte pero simboliza muy bien efecto del medio sobre la población. En un contexto de brutal racismo social la radio funcionaba como guía y marcaba los pasos a seguir. Por cierto, y según las declaraciones, podemos decir que los hutus esperaban ansiosos el comienzo de la transmisión para empezar con su “tarea”.

Exagerando un poco en nuestro país ocurre lo mismo, a diferencia que no sufrimos la pérdida de 800.000 vidas y no matamos a ningún presidente. Es necesario advertir el rol que cumplen los medios hegemónicos en esta división de buenos y malos o peligrosos.

La eficacia que tiene el medio en la gente se produce a partir de la reproducción del discurso que el ciudadano da hacia diferentes problemáticas. Innumerables cantidad de veces podemos ver en nuestra pantalla de TV o escuchamos en radio esa persona que pide mano dura, vuelta de la dictadura para que se termine el garantismo a los delincuentes, obviando la persecución, desaparición y fusilamientos sistemáticos que se vivían en esa época. También hay que analizar el momento en que el medio busca que el ciudadano repita el discurso que, previamente, el programa televisivo adelantó con información, desinformación e imágenes. Por lo general el discurso del medio se apoya en declaraciones en caliente de ciudadanos, que envueltos en una situación de homicidio por delincuencia y amenazas no hablan en frio y las palabras le son funcionales al medio para promover la idea de un enemigo de la sociedad.

Esta idea del enemigo estuvo siempre presente a lo largo de la historia, podemos nombrar la cantidad de masacres que se dieron en el mundo bajo la palabra “guerra”, actores sociales perseguidos y eliminados por ser diferentes. Un claro ejemplo es la etapa de la “subversión” argentina donde se decía de la guerra de los dos demonios, cuando no era una guerra por que no se enfrentaban dos partes iguales y si vemos los resultados y las desapariciones estamos en condiciones de decir que fue una masacre totalmente cubierta por ciertos medios de comunicación que eran serviles a una potencia mundial. En la era medieval las herejías se castigaban con la muerte. En la segunda guerra mundial los nazis tenían que ser potencia y eliminar todo aquel que no podía ser parte del superhombre. Las mujeres, en la inquisición, eran vistas como brujas y un posible peligro para la sociedad civil de ese entonces.

El medio de comunicación cumple la función de crear el contexto indicado para llevar a cabo la estratificación de la sociedad. Esto va a ayudar a un sector dominante con vocación de poder a dominar el imaginario colectivo para suprimir o eliminar eso que a ellos le resulta incomodo, molesto o peligroso para sus determinados intereses. Esto no es nada novedoso, las nuevas tecnologías son las nuevas herramientas que se pueden utilizar para reproducir este discurso. Y más cuando las informaciones y las realidades están editadas.

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1.http://www.elmundo.es/documentos/2003/04/guerras_olvidadas/burundi.html
Tras obtener la independencia de Bélgica en 1962, los enfrentamientos entre las dos partes se intensificaron y las violaciones de derechos humanos y golpes políticos se convirtieron en algo habitual en el país. Una guerra encubierta que llegó a su punto álgido en 1993, cuando el hutu Melchior Ndadaye, vencedor de los primeros comicios democráticos que se celebraban, fue asesinado tan sólo cuatro meses después de haber sido nombrado presidente.

2.http://blogs.periodistadigital.com ¿Puede una radio incitar al genocidio?

El imperio de Google

Por Emiliano Chaves

“Google es la herramienta de búsqueda más poderosa de la tierra”, asegura el Dr. Silko Mathias Kruse de la Universidad de Aplicación científica de Alemania. Billones de personas lo utilizan para buscar grandes cantidades de información. Pero antes de introducirnos en cómo Google logró dominar gran parte del ciberespacio, de la publicidad y el mercado tecnológico, es pertinente saber qué es Google. La innovadora tecnología de búsqueda Google se basa en la tecnología PageRank, la cual coloca a los resultados más importantes en primer lugar en la búsqueda. PageRank mide de forma objetiva la importancia de las páginas web y se calcula que resuelve una ecuación de 500 millones de variables y más de 2.000 millones de términos.
Los complejos mecanismos automáticos de búsqueda de Google permiten prescindir de la interferencia humana. Está estructurado de manera que nadie puede comprar un lugar privilegiado en la lista ni alterar los resultados con fines comerciales (por ejemplo, nadie puede comprar un PageRank más elevado).

Google cuenta con más de 3.000 millones de páginas web, y al mes se llegan a realizar más de 5.000 millones de búsquedas (aproximadamente, unos 200 millones de búsquedas diarias). Por otro lado, este buscador contiene más de mil millones de imágenes de todos los tipos: fotografías, dibujos, pinturas, bosquejos, historietas, carteles y más. La ultima versión de búsqueda de escritorio de Google, tiene la capacidad de localizar muchos más archivos de diferentes tipos incluyendo PDF y MP3; estando disponible en Inglés, Francés, Alemán, Español, Chino, Japonés y Coreano.
En cuanto a otros productos y servicios Google cuenta con éstos:

Buscadores: Buscador web, Buscador de imágenes, Buscador de blogs, Google News, Google Video, Buscador de libros, Google Local, Google Groups, Google Scholar, Google Answers, Buscador de catálogos, Google Maps, Froogle, Google Base, Directorio Google, Google Finance, Google para móviles.
Aplicaciones: Picasa, Google Toolbar, Google Desktop, Google Earth, Google Deskbar, Google Talk.
Publicidad: AdWords, AdSense.
Utilidades: Gmail, Google Calendar, Traductor, Google Reader, Google Alerts, Orkut, Dodgeball, Web Accelerator, Página de inicio personalizada, Búsquedas personalizadas.
Servicios para webmasters: Analytics, SiteMaps. Y además posee Google Search Appliance, Tienda Google, Google Code y Laboratorio Google.

En cuanto a su domino en el mercado y en la publicidad, hace unos años, los usuarios de buscadores se dividían en diversos servicios como Altavista o Yahoo. Pero desde que apareció Google, prácticamente, no ha quedado espacio para nadie más. En el caso concreto de España, se cifra en un 90% el porcentaje de usuarios que utilizan el citado buscador, sin dejar apenas espacio para la competencia.
De hecho, los profesionales dedicados al SEO y la mayoría de las técnicas de posicionamiento, están enfocadas a que las webs aparezcan en los primeros lugares en Google. Es por ello, que cada vez que este buscador realiza algún cambio en su algoritmo, todos los profesionales del sector se vuelven locos tratando de intentar comprender su funcionamiento.

Actualmente Google obtiene grandes ganancias dominando la publicidad en Internet, convirtiéndose en la empresa más rentable del sector. Pero según un estudio de la Universidad de Aplicación Científica de Alemania, no solamente se trata de dinero. Ya que Google posee una gran cantidad de información de cada uno de sus usuarios. Una combinación perfecta de software y hardware llamado Googleware, le da a la compañía un poder informativo nunca antes visto. Google almacena una copia de la Web completa en su propia cadena de servidores. Gmail ofrece actualmente 3 giga bites de almacenaje gratuito y, según informa esta Universidad, todos los correos inclusive los enviados a nuestras amistades son escaneados. Por esta razón, Google es un sistema de recolección de datos personales. Lo hace de varias maneras, utilizando “Cookies” y la información de tu cuenta de correo. La pregunta es: ¿simplemente para ofrecer publicidades con textos relevantes? Según el Dr. Kruse, Google puede crear perfiles increíblemente detallados de nosotros.

El dominio de Google en la red no se limita sólo a las búsquedas, sino que prácticamente cada vez que una empresa lanza un servicio que triunfa en Internet, la empresa de apresura o bien a comprarlo (como hizo con el portal de vídeos YouTube) o bien a lanzar alguno de características similares, como su inclusión en las Redes Sociales con Google Circles. A partir de estas compras, Google se asegura la hegemonía dentro de los servicios que ofrece la internet.
Pero el imperio Google no se limita con servicios online, cada vez son más sus extensiones hacia otros campos de la informática; gran parte de sus ganancias se debe a la creación de nuevos productos tecnológicos, como nuevas líneas de teléfonos. Es el caso, por ejemplo, del sistema operativo Android, que es utilizado en la inmensa mayoría de los dispositivos móviles, o del navegador Google Chrome, que, día a día, va ganando más adeptos.
El Android de Google, según el diario La Razón, se convirtió por primera vez en el sistema operativo con mayor presencia en el mercado de los “smartphones” en Estados Unidos, tras superar al desarrollado por la canadiense RIM para su BlackBerry y al de Apple para el iPhone, según un estudio divulgado por la firma comScore.

Google consiguió el primer lugar en ventas en ese país durante el trimestre que finalizó en enero de 2011, cuando se quedó con una cuota de mercado del 31%. En segundo lugar aparece RIM, con un 30,4%, seguido de Apple (24,7 %), mientras que Microsoft obtuvo un 8% y Palm el 3,2 % del mercado de los teléfonos inteligentes. Según el estudio, 65,8 millones de estadounidenses son dueños de un “smartphone”, mientras que 243 millones de personas usaron un teléfono móvil durante el trimestre estudiado.

Es tal el dominio de Google sobre el mercado y la publicidad que el regulador antimonopolio en Francia dijo que Google tiene una posición de dominio en el mercado publicitario en internet vinculado con los motores de búsqueda, pero que sólo será sancionado si abusa de su poder. "Esta posición dominante no es censurable: es el resultado de una gran cantidad de innovación, apoyada por inversiones significativas y continuas", dijo el regulador, que añadió que la ley de la competencia limita las acciones de Google. Google respondió que el análisis del regulador del mercado es demasiado estrecho.

La cuota del mercado mundial de publicidad en internet del gigante estadounidense Google subió un punto intertrimestral al 43% en el tercer trimestre de este año, según la firma de investigación de mercados Strategy Analytics. El mercado tiene un valor total de US$16.400 millones. En segundo lugar quedó Yahoo a gran distancia, con un 8,7% del mercado, mientras que Microsoft aparecía tercera, con un 3,2%.

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Formulitas de Einstein

Por Manuel Baravalle

Soy consciente de que existe una simpática representación social (una concepción en el imaginario colectivo) que pareciera decir que los psicoanalistas están todos locos, lo que lleva a preguntarme ¿Pero cómo no pensar lo contrario?
Si Jacques Lacan inicia uno de sus seminarios preguntando a sus oyentes si saben porque los planetas no hablan. Estimo, que infinidades de cosas pueden haberse cruzado por la cabeza de quienes asistieron, desde lecturas chatas y burdas como “¿Qué está diciendo este hombre?” hasta “¿Qué nos querrá preguntar realmente?”. Lacan da tres respuestas ante la insólita pregunta que plantea, el mismo dice:

Los planetas no hablan porque:
1) Se los ha hecho callar
2) No tienen tiempo
3) No tienen nada que decir

Nos vemos obligados a movilizarnos hacia un plano más abstracto.
En algún momento de la historia, la astrología dejaba hablar a los planetas, según su posición y otras características, los planetas efectivamente comunicaban algo al hombre. Distintas comenzaron a ser las cosas con el surgimiento de la ciencia moderna; Los planetas se callaron para siempre, ya que debido a los limites de su método experimental, la ciencia moderna no permite que nada se exprese, a menos que lo dicho se encuentre dentro de las leyes matemáticas, leyes de la física, o la biología, entre otras positivas.
Los planetas no tienen tiempo y no significa que algo los esté apresurando; La ciencia moderna es atemporal, quiero decir, “2+2=4” Se da tanto en occidente, como en oriente, en época de Sócrates o en plena posmodernidad. El tiempo, para la física, es irrelevante.
En nuestros días los planetas, ya no tienen nada para decir y a nadie pareciera importarle si estos tienen algo para comunicarnos.

Creo que tendrían razón en preguntarme o, mejor dicho, preguntarle a Lacan ¿Qué tienen que ver los planetas con el psicoanálisis? Voy a tomar el honor de responder por el...
Del mismo modo que la ciencia moderna calló a los planetas, hizo lo propio con los sujetos...

En algún momento de la historia los sujetos hablaban, se expresaban a través de eso tan intrincado que llamamos lenguaje, mediante el cual se producen actos fallidos, metáforas, metonimias, se relatan sueños, se expresan goces y angustias; Todas estas formas de expresión son vivencias subjetivas que son lo más singular que posee un sujeto y por ende no son suceptibles de homogeneización y estandarización, pero para la ciencia moderna todos estos factores no están expresados en lenguaje matemático, ni físico, ni químico, ni biológico. Por duro que suene la ciencia moderna, no da lugar a que el sujeto se exprese.

La importancia del cómo y sobre todo del cuando son muy importantes dentro de la palabra, más de una vez habrán escuchado la simpática frase que utilizaba el personaje que interpretaba Gaston Pauls: “¿Y ahora me lo venís a decir?” Pero, como mencioné anteriormente, la ciencia moderna es atemporal y el contexto temporal en la cual algo se ha dicho, resulta irrelevante. Los sujetos, a diferencia de los planetas, tienen muchas cosas para decir, pero el método empírico solo tiende a silenciarlos. Esos querubines del positivismo, pretenden promover salud mental silenciando con sus leyes, la única vía que el sujeto tiene, para que emerja la palabra verdadera y alivie su malestar.

Habría que prestar más atención al concepto que tenemos de “progreso”(de la ciencia).

*Texto publicado en la página del autor Los planetas...si hablan

Deconstruir el sujeto, construir el actante

Por Juan Pablo Darioli

1. Deconstruir el sujeto

El pensamiento posmoderno toma el desafio de desarmar el sujeto que Rene Descartes puso en el centro de la historia. En la dicotomía sujeto-objeto, es el primero de la fórmula el que, mediante la abstracción y la razón, accede al conocimiento y así se establecen jerarquías sociales según la concentración del saber. La deconstrucción del sujeto propone relativizar la centralidad de éste en el proceso cognoscitivo y resigna la posibilidad de comprender la totalidad. A diferencia de ésto, Bruno Latour propone una vuelta de tuerca, un giro copernicano: "el colectivo moderno es un colectivo en el que las relaciones entre los humanos y los no humanos son tan íntimas, en el que hay tantas transacciones y tan almabicadas mediaciones, que no hay ningún sentido plausible en el que puedan distinguirse los artefactos, las corporaciones y los sujetos". Es decir, descentrar al sujeto pero no perder la idea de totalidad a través de la construcción del actante. La relación cognoscitiva entre el sujeto y el objeto encuentra sus limitaciones a la hora de aprehender las "cosas en sí", objetivamente. Diferente es la hibridación entre humanos y no humanos que corporiza al actante donde la atención esta en la funcionalidad, en lo relacional, dentro de un colectivo determinado. Para que no nos asustemos Latour aclara que el "propósito de todos estos cambios no consiste en extender la subjetividad a las cosas ni en tratar a los humanos como objetos ni aún confundir a las máquinas con los agentes sociales", la idea es poner el ojo en las potencialidades que adquieren los hombres hibridándose con las cosas partiendo de una mirada analítica simétrica.

2. Nueva forma de conocer

Entonces, ¿cómo conocemos a los objetos que estan en el mundo sino es mediante el absolutismo de la razón? Gracias al giro latouriano y al impulso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) aparece otro proceso cognoscitivo ligado a la experiencia, ya no al saber profundo, realizado por el trayecto y no por la búsqueda, caracterizado por la extención y no por la densidad. Estos son los "bárbaros" de Alessandro Baricco. Menos metafórico pero con presición conceptual Horacio Ghilini explica en la sección La Ventana de P/12 de la siguiente manera la relación docente-alumno: "Nuestros niños y jóvenes hablan y leen el lenguaje de asosiación de imágenes, iconográfico-afectivo, mientras son analfabetos en el abstracto-racional, el que nosotros dominamos para estructurar el saber". El conocimiento no se encuentra en la honda búsqueda de la escencia sino en la experiencia superficial que se adquiere en el viaje, en el trayecto. Con esta idea de navegación, y volviendo a Baricco, los bárbaros necesitan movilidad y velocidad para ir de un lado hacia el otro, donde encuentren sistemas de paso. La experiencia esta en la movilidad no en el lugar donde estan de paso, por eso el autor de "Los bárbaros" afirma: "no buscan la experiencia, lo son". Es aquí donde enfrentan no sólo las viejas maneras de conocer sino también la concentración y legitimidad del saber.

3. Pensamiento rizomático o desconcentración del poder

Los franceses Gilles Deleuze y Félix Guattari utilizaron el esquema rizomático para cambiar del enfonque de percepción centralizada a uno de percepción descentralizada. Ese es el cambio en la legitimidad y concentración del saber al que obligan los bárbaros, ya no reconociendo el conocimiento en alguna autoridad sino en la mismísima experiencia de surfear. Es decir, la legitimidad del saber pasa de recidir en el sujeto al trayecto en sí mismo, entonces no puede estar concentrado, ahora debe estar en las mesetas del sistema de paso. Muchas tendencias se abren desde esta óptica, desencadenando procesos sociales, culturales, políticos y económicos. La descolonización del saber y la legitimación de "otros" conocimientos pueden entenderse como fenómenos ligados a la descentralización del poder. Los procesos políticos de autonomías municipales y distritales quizás también. El mundo entero está cambiando, pero lejos de toda idealización y como exclama Baricco, "¡Que mutación, muchachos!".

* Imágenes y texto utilizados de la públicación web del autor en La Montonera